Hola a todos, soy consciente de que ha habido un parón en estos meses de verano en los que he permanecido ausente, recabando información e historias para vosotros y fuerzas e inspiración para mí. Pero nuevamente vuelvo a la carga, una vez más; soy consciente de que este nuevo artículo es “algo” más largo pero estoy segura de que después de dos meses de ausencia, no os importará tardar unos minutos más en disfrutar de la oscuridad de principio a fin.
Por lo tanto, con vuestro permiso, os sumergiré en leyendas que el tiempo ha ido sepultando, lugares inverosímiles, relatos inhóspitos, civilizaciones enterradas y personajes que han marcado el pie de página de una historia que permanece aún a medio contar; y es precisamente en éste último punto en el que nos vamos a parar hoy, en un personaje que perfiló su rubrica en la mente de generaciones posteriores hasta nuestros días. Todos conocemos su leyenda, incluso la gran pantalla se ha dignado a caracterizarlo una y otra vez y a encarnarlo en diferentes escenarios, pero, ¿realmente conocemos su origen?, ¿existió alguien tan horrible?, el artículo que leeréis a continuación puede que os sorprenda sobremanera, pasad y disfrutad del verdadero Drácula.

Entrad libremente y por vuestra propia voluntad y dejad parte de la felicidad que traéis con vosotros.
– Vlad Tepes-

El vampiro, realidad ó leyenda

Todos y cada uno de nosotros conocemos de un modo bastante detallado, las historias que narran las viejas hazañas de los tan conocidos vampiros, las historias de aquellos personajes que, cobijándose en la noche, se adueñaban de los que en su propia vigilia perecían y perdían la vida entre sus colmillos, sedientos de la sangre que marcó el sello de la leyenda.
Pero a pesar de ser perfectamente conocido por todos, explicaré en escasas líneas la esencia de lo que ha provocado en nosotros alguna que otra vez, horas de insomnio en medio de la oscuridad esperando y deseando no sentir nunca el gélido aliento de una criatura acercándose a nuestro cuello.

Según cuenta la leyenda, los vampiros se definían como aquellas criaturas demoníacas que hacían acto de presencia a la par que la oscura noche, alimentándose de la sangre de miles de inocentes que caían entre sus desgarradas manos y sus gélidos colmillos, mientras morían lentamente desangrados contemplando frente a ellos la total oscuridad que cubría las pupilas de aquellas inertes criaturas.

 ¿de dónde procede dicha leyenda?

Grabado francés de 1820

Si nos sumergimos en el folclore de antaño, llegamos a la conclusión de que el vampiro era considerado una deidad demoníaca, un dios menor en el panteón de la mitología cultural eslava. Por un lado, expertos en mitología, folclore y culturas antiguas, afirman que dicho mito proviene de la necesidad de personificar “la sombra”, un arquetipo colectivo extendido en mayor medida en la Edad Media; mientras que otros estudiosos mantienen la teoría de que el vampiro tal y como lo conocemos hoy día surgió en la Europa del siglo XVII debido a la necesidad de explicar, en medio de una atmósfera de pánico colectivo, las epidemias causadas por enfermedades reales que asolaron dicho continente como la peste, la anemia, la rabia, la porfiria o el carbunco. Etimológicamente, la palabra vampiro procede de la voz serbia wampira (wam = sangre, pir = monstruo), y designa al muerto que, de acuerdo con leyendas de la Europa Central, regresa para alimentarse con la sangre —y, según ciertas variantes, con la carne— de los seres que en vida estuvieron más próximos a él.
Sea cual fuere y de donde provenga su origen aún a día de hoy la sola suposición de su presencia causa estupor entre los que conocen las fechorías de estas criaturas.

Debo aclarar y decir que siento no poder plasmar en un sólo artículo todas las ramas originarias de dichos seres, puesto que llevaría mucho tiempo leerlo y perderíamos el hilo importante del tema, más adelante escribiré un artículo dedicado exclusivamente a explicar que las primeras menciones vampíricas abarcan desde el Antiguo Egipto y Mesopotamia, pasando por Sumeria hasta China y englobando diversas religiones como el paganismo y el judaísmo.

Drácula Vs Vlad Tepes

Portada de la primera edición.

¿Quién no ha oído hablar del famoso Drácula?, ¿quién en algún momento de su vida no ha visto o leído historia alguna sobre él?, ¿quién no ha sumergido su mente entre divagaciones relacionadas con el tétrico rostro de tan mítico personaje?.
Pues bien, si en algún momento de vuestras vidas habéis temido a media noche la posible presencia de dichos seres aun siendo conscientes de su mitológica existencia, si habéis presenciado en vuestras mentes imágenes de películas que relataban al famoso Drácula o si leyendo su historia habéis sentido el sopor propio que causa la lectura de este personaje, debéis dar las gracias a Bram Stoker, este conocido escritor irlandés fue el encargado de inmortalizar al ya sempiterno vampiro, al que llamó Drácula, publicando una novela con dicho nombre en el año 1897.
Pero, ¿como es posible que de una mente saliera una idea tan pulidamente detallada sobre la vida de un macabro ser sediento de sangre?, ¿acaso tuvo inspiración?, y si así fuese, ¿en quién se inspiró?, la respuesta es de obligatoria controversia, ya que por una parte existen detractores que afirman que Bram Stoker no se basó en ningún personaje real para crear su novela si no que comenzó a crearla a raíz de un pesadilla que éste tuvo hacia 1891; sin embargo y por otra parte existen defensores que afirman que Vlad Tepes fue el muso de Stoker, sea cual sea el auténtico origen de tan variopinta historia, es indiscutible que existió un personaje tal, que Drácula a su lado se quedaría en precisamente eso, una mera novela, un mero cuento.

Vlad El Empalador

Lo que no se puede poner en duda es que las similitudes halladas entre la novela de Bram Stoker y la vida del personaje que voy a narrar a continuación son tan asombrosas que es más que razonable que haya declaraciones entre los entendidos en estos temas afirmando que Vlad Tepes fue la absoluta inspiración del novelista irlandés.

pintura al óleo de Vlad Tepes, Austria, Siglo XVI

Vlad III, nacido con el nombre de Vlad Draculea y conocido como Vlad El Empalador (en rumano Vlad Tepes); nació en Sighisoara en Noviembre de 1431 y falleció a la edad de 45 años en Bucarest, concretamente en Diciembre de 1476. El segundo, y más conocido nombre de Vlad III, fue heredado de su padre el soberano Vlad II Dracul (miembro de la Orden del Dragón) cuya traducción en rumano significa Diablo, por lo tanto Draculea pasó a traducirse literalmente hijo del Diablo. Según la tradición esotérica, Vlad  fue iniciado en el Colegio de Solhomans, allí aprendió todas las estrategias de lucha de los turcos, además de los conocimientos que fue adquiriendo en la Orden del Dragón a la que su padre pertenecía.
Su traumática y controvertida infancia fue marcada a la edad de 13 años cuando en 1444 fue entregado a los propios turcos como rehén y educado por el mismísimo Murat II como estrategia contra Vlad II Dracul.
   Su reinado del terror como muchos europeos lo llamaban comenzó cuando Tepes regresó de su exilio a los 16 años encontrándose con la terrible noticia del fallecimiento de su padre el cual murió apaleado y el fallecimiento de uno de sus hermanos al que quemaron los ojos con hierros candentes para después enterrarlo vivo ( crímenes ordenados por un antiguo aliado de Vlad II y apoyados por los Boyardos ).
Es ahí cuando todo el odio que fue acumulando en esos años de exilio y todo el aprendizaje que la familia Dracul y la escuela Solhomans había acumulado en su infancia, comenzó a germinar.

grabado de Vlad III perteneciente al Siglo XVI

 Vlad El Empalador, pasó a convertirse en Príncipe de Valaquia y de Transilvania, para años más tarde convertirse en el Rey de ambas tierras. Pero su ascenso hasta el trono, teniendo en contra a los turcos, al antiguo aliado de su padre y a prácticamente todos los pueblos circundantes, no resultó nada apacible. Tepes empleó toda su retorcida mente macabra para hacerse con todos los territorios posibles de Europa Central y del Este. El ya temido Príncipe de Valaquia y Transilvania gozaba de las torturas que él mismo imponía obligando a sus víctimas a cavar sus propias tumbas u oficiar sus propios entierros antes de serrarlos por la mitad, meterlos vivos en ataúdes llenos de clavos oxidados, quemarlos lentamente o descuartizarlos poco a poco. Pero si hay algo que hizo famoso a este terrible personaje fueron sus empalamientos. Con ello iniciaría su carrera de brutales masacres, entre los años 1456 y 1462 se contabilizaron más de 100.000 empalamientos en los alrededores de su fortaleza El Castillo de Bran localizado en la actual Rumanía, alrededor del mismo, los boques que lo rodeaban fueron llamados los bosques empalados pues en ellos permancieron sus víctimas durante años hasta que la putrefacción descompuso los cuerpos atravesados con estacas de 3 metros y medio.

primer grabado de los empalamientos

A eso debemos sumarle que Tepes padecía hemofagia (necesidad y placer por beber sangre humana), resulta muy fácil asemejarlo a un auténtico vampiro de la época; puesto que el Príncipe Draculea, tenía por costumbre poner una mesa en el bosque donde se encontraban los recién empalados y colocar su copa de oro macizo bajo una de las víctimas para beber su sangre mientras comía y mojar el pan con la misma. Cabe mencionar que al empalar a sus víctimas, procuraba no tocar ningún órgano vital para que éstas permaneciesen vivas 6 o 7 días.

Vlad Tepes tuvo la osadía de acabar con absolutamente todos los boyardos de la época, matando al último tan sólo un par de años antes de su muerte. Si acaso pudiera existir algo de “sensatez y justicia” en la mente de tal sanguinaria persona era el hecho de que Vlad odiaba por encima de todo, las mentiras, los robos y el adulterio sin perdonar a nadie fuera cual fuese su rango, es más cuanto mayor fuera su rango peor era la tortura; nadie podía escapar de las garras enloquecidas del macabro príncipe.

En las Crónicas Germánicas han quedado reflejados muchos de los momentos de la vida de Draculea, entre ellos; uno en el que dos emisarios del Sultán fueron a visitar a Vlad Tepes; al presentarse ante él, Vlad les preguntó por qué no le mostraban respeto descubriéndose la cabeza, los turcos respondieron que no era costumbre en su país; y Vlad, ofendido ante tamaña desfachatez, los devolvió a Estambul con los turbantes clavados a los cráneos por una estaca para que nunca más se los quitasen.

pintura Siglo XVI, representación del asesinato de los emisarios del Sultán.

En dichas crónicas existen otras menciones igual de terroríficas o inclusive peor, trás la mención de los emisarios turcos, aparece en las crónicas un comerciante que se presentó en su castillo para denunciar el robo de una bolsa de monedas de oro. Vlad le dijo que volviera al día siguiente. Cuando el mercader retornó al día siguiente, los ladrones y todos los miembros de sus familias estaban empalados en el patio del castillo. Frente a ellos, se encontraba Vlad en su trono y la bolsa robada en su mano. Entonces El Empalador le pidió al comerciante que contara las monedas de la bolsa, para comprobar si faltaba alguna. El aterrorizado extranjero las contó cuidadosamente y musitó finalmente:

-Sobra una, señor.
Vlad le contestó:
-Id con Dios comerciante, tu honradez te ha salvado. Si hubieras intentado quedártela, habría ordenado que tu destino fuera el mismo que el de tus ladrones.

En otro caso, en el día de San Bartolomé (24 de agosto), Vlad Draculea mandó a empalar a 300 mercaderes y nobles de Transilvania de la ciudad de Braşov. Para ver cómo se cumplían sus órdenes, el príncipe hizo que prepararan su mesa frente al bosque de los empalados, invitando también a los boyardos que quedaban vivos por el momento, al banquete. Mientras comían, Vlad se dio cuenta que uno de los boyardos estaba cubriendo su nariz para evitar el terrible olor de vísceras y sangre. Tepes ordenó que el noble fuese empalado, pero en una estaca mucho más alta, para que evitara el olor del resto de los empalados.

Por última instancia entre muchas otras declaraciones de dichas crónicas, la copa de oro macizo con la que el macabro príncipe solía beber la sangre de los empalados; tras beber él, la limpiaba y la dejaba siempre en el centro de la plaza de la capital de Valaquia para que todos sus ciudadanos bebiesen lo que quisieran con ella, con la única condición de que aquél que robase la copa se sometería a la justicia de Vlad, nunca jamás dicha copa fue robada incluso nadie la tocó años después de su muerte, hoy día se muestra en el castillo de Bran.

Imágenes de maquetas hechas a escala real situadas en el Castillo de Bran hoy día hecho museo.

todas y cada una de estas escenas se pueden contemplar con una visita al Castillo situado en lo alto de una colina rodeado por los “bosques empalados”

Además de deshacerse de todos los boyardos viejos y esclavizar a los jóvenes, empaló y torturó a todos los gitanos y pobres erradicándolos de Rumanía hasta alcanzar la suma anteriormente mencionada más de 100.000 víctimas. En los últimos años antes de su muerte utilizó en muchas ocasiones la táctica denominada Tierra Quemadasin dejar de lado sus más de 50 empalamientos diarios. Pero su lucha no quedó ahí, la venganza de los turcos no se hizo esperar y éstos consiguieron apresar al príncipe en la torre real del castillo durante 10 años, no se sabe cómo fue posible ( aunque muchos apuntan a la ayuda de una manada de murciélagos, por donde Vlad observó que éstos entraba y salían de la mazmorra y fue por ese lugar por donde pudo huir ). Debido a esta extensa esclavitud, El Príncipe Empalador quiso vengarse de los turcos en una batalla que puso fin a su vida en 1476.

Son tantas las anécdotas que me he dejado en el tintero que resulta casi un crimen y seguramente Vlad enfurecido al saber que me dejo parte de su vida guardada me condenaría pero es prácticamente imposible plasmar todo en un simple artículo, aunque estoy segura de que os habéis hecho una idea más que clara de la figura de este personaje.
A pesar de no poder narrar toda la vida de Vlad III, hay algo que debo añadir y que causa incluso más estupor aún que el propio personaje. Los ciudadanos de toda Rumania consideran a Vlad Tepes héroe nacional, es más, en 1976, el gobierno comunista de Nicolae Ceauşescu lo declaró Héroe de la nación al cumplirse el V Centenario de su muerte. Para los rumanos, la vida de Tepes fue toda una heroicidad y detestan sobremanera la comparación del mismo con el mítico Drácula, cualquier mención comparativa de estos dos personajes les resulta insultante y denigrante y ya se han producido fuertes encontronazos y altercados con extranjeros que han llegado a las librerías de la zona preguntando por la novela del ya mencionado novelista irlandés. 

Busto de Vlad Draculea en la plaza principal de Transilvania

    Lo más curioso de todo es que los arqueólogos e historiadores al desenterrar la tumba del Principe de Transilvania, no encontraron absolutamente nada humano únicamente su anillo perteneciente a la Orden del Dragón y restos de huesos de un caballo. Años más tarde, se encontró su decapitado cuerpo ataviado con los ropajes de su entierro en las inmediaciones del río que pasaba tras el castillo.

    Se dice que el temido Vlad al igual que la peor de las criaturas, se levantó de su tumba y quiso terminar lo que en vida no pudo, pero esta vez no empalando a sus víctimas si no devorándolas.
Obviamente esta última frase es una exquisitez formada con los años entre las perturbadas mentes de los que vivieron con el temor de que Draculea se levantara para acabar con la frágil vida de sus pueblerinos.  

    Fuera como fuese, me quedo con la satisfacción de saber que en una pequeña parte de vosotros he instaurado el terror de antaño con el que los transeúntes de la época alimentaron los agónicos días de sus cortas vidas. Como ya he dicho muchas veces, no es necesario abstraerse entre las páginas de una mítica novela para despertar en un mundo reinado por los no muertos, a veces sólo es necesario recolectar las páginas más oscuras de nuestra propia Historia para tropezarse con seres que una vez existieron y que marcaron sus nombres como la definición más absoluta y sublime del terror real.
Tan sólo me resta añadir; tened cuidado, no os confiéis albergando vuestros miedos en la mera fantasía, porque el exceso de confianza era algo que ni el mismísimo Vlad toleraba, por lo que yo desde mis últimas líneas os aconsejo, vigilad vuestros sueños y cada una de vuestras noches porque Drácula, luchó en vida para lograr ser inmortal tras su muerte y creedme, lo consiguió; pues aún a día de hoy; sigue existiendo. 

Dulces sueños.

M.Rubar

Anuncios