Esta semana os sumerjo de una forma literal y exquisita entre las páginas de uno de los libros más laureados por historiadores y aficionados hacia lo oculto y lo desconocido. Os invito a que junto a mí, podáis sentir el paso y el peso de los años sobre las envejecidas hojas de un libro que aún conserva el aroma de un misterio apasionante. A lo largo de los siglos, miles de libros han sido perseguidos, destruidos, quemados y los escasos ejemplares que han gozado de cierta fortuna han sido ocultados; todo ésto a causa del pánico que envolvía las devotas mentes de la época; un terror producido e infundado por un mundo desconocido para muchos que lleva tejiéndose entre manuscritos ocultos desde hace miles de años. Son los llamados Libros Malditos.

Pero antes de contaros la historia de uno de los libros más protegidos de todos los tiempos, os disiparé esas pequeñas dudas que os han surgido al leer la última frase; ¿hoy en día aún existen Libros malditos?, y si existen, ¿dónde se guardan?, ¿dónde están?

Bien, con el nacimiento de la imprenta en Europa, a partir del año 1400, las autoridades eclesiásticas comenzaron a prohibir y a quemar todos aquellos libros, documentos, manuscritos y cualquier texto o imagen que fuese en contra de la ortodoxia imperante. Lo increíblemente curioso es que siempre se conservaba un ejemplar de cada enseñanza oculta, el cual iba a parar a una escondida zona en las bibliotecas de los jefes inquisidores; estancias completamente desconocidas para el gran público, lugares guardianes de los secretos más importantes sobre magia, heterodoxia, cabalística, astrología y alquimia de toda Europa; cuyo fin era silenciar y enterrar escrupulosamente bajo la mirada de monjes y frailes, todos los enigmas que pudieran hacer tambalear la fuerza eclesiástica de entonces, dichos lugares eran los llamados Infernos.

Recreación visual de uno de los infernos

En éstos ocultos pasadizos bibliotecarios se encontraban libros que ni si quiera el propio inquisidor podía leer. Un lugar cerrado con 3 llaves, una para cada monje que custodiaba El Inferno. Todos los ejemplares que allí se encontraban, estaban marcados con una mano blanca y un escrito en la contraportada :  pena de muerte para todo aquel que osase posar sus ojos en éstas páginas. Pena de muerte incluso hasta para el propio censor de libros, algo que traspasa la paranoia implantada excéntrica y salvajemente en una sociedad analfabeta casi en su totalidad. Estos Infernos siguen existiendo en algunas de las bibliotecas más importantes de cada país. El que sienta la curiosidad de pasearse por estos lugares puede resultarle una tarea hercúlea, pues aún hoy día siguen cerrados con 3 llaves y custodiados por monjes copistas, tan sólo tienen acceso a estos lugares los cardenales, sacerdotes y obispos vaticanos. Una vez explicado ésto y después de acompañaros en un breve pero intenso recorrido por una de las zonas más ocultas a nivel literario de la Edad Media, llegó la hora de, esta vez sí, sumergiros entre las páginas de lo que será una historia que nunca olvidaréis.

Codex Gigas: La Biblia del Diablo.

Todas las imágenes que se mostrarán a continuación sobre el Codex Gigas son reales
 

Imagen real del Codex Gigas

En 1648 la Guerra de los 30 años que tanta sangre derramó en la Europa arcaica toca su fin. Las huestes suecas, a las ordenes del General Colismarck exponen numerosos tesoros de Chequia, entre ellos: un descomunal libro conocido como Codex Gigas (Código Gigante) ó Biblia del Diablo. Hay quien asegura que los suecos robaron lo más valioso de toda Praga.

Portada del Codex Gigas

Notas en el interior del libro escritas en el S.XIII apuntan a que éste fue creado en el Monasterio de Podlažice por monjes benedictinos, durante horas, días, meses e incluso años.

Y como la mayoría de los que me leéis y me seguís ya conocéis mi forma de redactar, no puedo continuar el artículo sin adentrarme y con ello adentraros a vosotros en la breve, pero concisa, intensa y suculenta leyenda que envuelve al Codex Gigas. La leyenda de la creacion de La Biblia del Diablo  se sumerge en las entrañas de dicho monasterio, el de Podlažice, en el corazón de la actual República Checa. Allí, hace siglos, un monje benedictino condenado a morir emparedado por un grave crimen, decidió purgar su terrible pecado y redimirse ante sus compañeros elaborando una obra de magnitudes ciclópeas, él sólo, en una sola noche.

Imagen de una de las primeras hojas en tinta roja muy usada en manuscritos religiosos

El monje comenzó de manera incesante a rasgar su pluma una y otra vez rezando los minutos que le acercaban cada vez más a su condena. Su agotada mirada delataba la imposiblilidad de cumplir su cometido por lo que su único camino sería la muerte y él lo sabía. Sus manos, dicen, que ensangrentadas por el dolor y las horas de escritura, formaron parte de la conocida tinta roja de éste colosal libro. Cuando la madrugada estuvo a punto de ceder su testigo al alba, el monje tomó una decisión que iba en contra de sus más arraigadas creencias; en contra de su fe y de sus votos, pactó con el Diablo para que le ayudase a cumplir su promesa. El pacto quedó sellado con la extraña y grotesca imagen de una criatura horrible entre sus páginas, el mismísimo Satanás.

Imagen del Diablo grabado a mano con polvo de oro en el meridiano del libro

El Codex Gigas fue considerado la Octava Maravilla del Mundo.
Sus 624 páginas albergan y atestiguan la desmesurada y titánica creación de uno de los libros más ocultos de la historia. En su interior se recogen :

  •  El Antiguo y el Nuevo Testamento.
  • La llamada Crónica de los Checos.
  • Los escritos del historiador Flavio Josefo.
  • Calendarios, santorales, esquelas.
  • Ocho libros médicos, cinco de ellos de origen Griego y Bizantino.
  • Textos breves de antiguas historias, curas medicinales y encantamientos ocultos y nigrománticos.

Una auténtica joya de 75 kilos para cuya elaboración fueron sacrificados 160 asnos. Una exquisitez histórico-literaria cuidada con los mayores caprichos térmicos y lumínicos para evitar su deterioro, y preservada en una vitrina cuyos 3 cm de grosor del cristal impiden cualquier daño del exterior.

 Momento de la llegada del codex Gigas al museo

Un lujo para la vista que hará las delicias de los amantes de la historia oculta e incluso de los que meramente buscan aumentar su sed de curiosidad y veracidad ante tan portentosa obra literaria. Aquellos que deseen apreciar esta maravilla podrán hacerlo en Praga, durante unos minutos, en visitas guiadas de 7 personas y a cierta distancia de la vitrina.

Imagen del libro abierto tal cual se puede observar en el museo

Una vez leído ésto, queda preguntarse: el motivo de su creación, el motivo de su sofisticada protección y el porqué aún hoy en día científicos especializados en éstos ámbitos afirman que hay partes indescifrables. Osandose casi a afirmar que se han encontrado hojas metidas entre las verdaderas páginas y que dichas hojas componen una dificultad de mayor magnitud a la hora de ser descifradas.  Comprendo vuestra impotencia e incredulidad ante el mero hecho de la clara ocultación historica del contenido de tal magnífica obra, ante la negación a desvelar sus secretos. La humanidad ha descifrado códigos increbrantables, herméticos, anclados en épocas que perecieron hace milenios y ahora, supuestamente, no se puede descifrar un libro escrito en latín litúrgico. ¿Qué esconde ese libro?, ¿son realmente 624 páginas?, ¿será cierto que existen páginas ocultas entre las ya existentes?, ¿es quizás posible que esconda algún secreto de tal magnitud que sea imposible sacar a la luz?, ¿y si esconde tal o tales secretos, que podría suceder si se desvelaran?, ¿por qué se mezclan en el mismo libro el Antiguo y el Nuevo Testamento con prácticas ocultistas y nigrománticas?, ¿por qué está dibujado el Diablo en el meridiano del libro?, ¿qué intenta decirnos ésta Biblia?, demasiadas preguntas sin respuestas, ¿no es así?. Por desgracia no puedo desvelaros ciertas dudas puesto que mi mente también divaga en pos de las soluciones que vosotros también estáis buscando, pero no puedo evitar sentirme extrañada ante tales datos, antes la rotunda negación de su estudiado contenido, ante la aparente ignorancia de la historia que guardan sus páginas.

Ambas imágenes pertenecen al momento en que uno de los primeros especialistas comienza a analizar el contenido del libro

Lo único que podemos saber es que a veces, lo más oculto está frente a nosotros, quizás simplemente sea necesario leer sus textos entre líneas, para ser capaces de averiguar esos secretos que, sin duda alguna, se esconden bajo esa vitrina, esas claves que permanecen dormidas desde hace siglos, esperando a que alguien las despierte; pero el temor y la ignorancia de la sociedad nos lleva a cerrar los ojos y esconder aquello que pueda destruir lo que ya hemos construido.
Quizás esas claves realmente nadie las haya podido descifrar, quizás sea cierto que ningún traductor, historiador ni especialista, haya sido capaz aún de descubrir los secretos que se ocultan en la piel de sus hojas, quizás sólo el cometido de este libro sea permanecer en silencio para siempre y bajo la vigilia de Satanás, aceptar que sus claves continuarán ocultas y dormidas, para alegría de unos y tristeza de otros.

Sólo el tiempo y posiblemente un pequeño golpe de suerte, nos ayuden a descubrir, aquello que un día fue escrito con la pasión de desvelarnos una historia que por el momento sólo se reduce a páginas de un misterio todavía por contar. 

M.Rubar

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