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Esta semana no he podido resistirme, y me he sumergido en el terror clásico del que muchas veces os hablo, en ese terror que obceca nuestros sentidos por un breve espacio de tiempo, lo suficiente como para mantenernos alerta cuando creemos que la realidad se derrumba y se mezcla con las pesadillas de antaño.

Todos o al menos la gran mayoría de nosotros hemos alimentado nuestra imaginación desde temprana edad con leyendas urbanas, mitos y terror surrealista en el estado más puro y primitivo. Historias que hoy en día siguen modificándose y reinventándose; siguen sorprendiéndonos y causando en nosotros cierto pavor provocándonos esos escalofríos que nos recuerdan, que seguimos vivos. De cada historia obtenemos tanta variedad de leyendas que es difícil acordar cual se ajusta a los verdaderos parámetros del terror, pero lo que sí es indiscutible es que toda leyenda surge de un hecho real, un suceso que, seguramente, ni se asemeja a sus leyendas engendradas, una historia con una realidad tan simple y ambigua, que cuesta creer que en muchos casos sea capaz de superar de una forma tan voraz la ficción que nosotros mismos tejemos, por lo que es necesario preguntarse ¿donde está el límite?, ¿donde comienza una y termina otra?, averigüemoslo.

Bloody Mary, realidad hecha leyenda

¿Quién no ha oído hablar de Bloody Mary, o de Verónica y un largo etc de adolescentes que se aparecen cuando son invocadas?.
Hoy me centraré en la historia de Bloody Mary, ¿donde podemos limitar su leyenda?.
Se han contado cientos, miles de relatos acerca de esta joven y todos convergen en el mismo punto: si pronuncias tres veces su nombres frente a un espejo, se te aparece.
Pues bien, todo estamos de acuerdo en que este tipo de historias, de cara al público, son una buena inversión y un buen canal mediante el cual se explotan los temores de incluso, los más escépticos. Digo esto puesto que como ya muchos sabrán existen películas e incluso libros en torno a esta muchacha norteamericana.

Si alguien a estas alturas tiene dudas de si la famosa Bloody Mary existió en su momento, yo se las disipo:
Sí, existió. Y esta historia, tan real como cualquier otra, se remonta al siglo XVI. Todos sabemos que entre los siglos XV y XVI incluso antes, comenzó a extenderse la peste; aunque más a nivel europeo; a nivel mundial, dando lugar a la aparición de muchas más enfermedades altamente contagiosas como la difteria; la cual se propagó fulminantemente por Estados Unidos debido a la escasez de higiene en aquellos tiempo pues la pulcritud brillaba por su ausencia.

Al Norte de este país y más concretamente en Minnesota, la aparición de enfermedades contagiosas se duplicó debido a ciertas comunidades europeas que migraron huyendo de la peste, entre otras, sin ser conscientes de que consigo traían dichas enfermedades.
Mary, una adolescente de 13 años, vivia con su familia en dicho Estado cuando comenzó a sufrir episodios de locura a los que le seguían fuertes hemorragias, fiebre, dolores, erupciones y un largo etc por el cual los médicos se encontraron perdidos a la hora de diagnosticar el problema que la niña sufría.
Alrededor de las 3 – 4 semanas, Mary fue empeorando de forma muy notoria hasta que finalmente la diagnosticaron la enfermedad de la peste.
Por desgracia, fue mal diagnosticada, pues muy fácilmente se confundía la peste con el resto de enfermedades contagiosas, incluso de mayor índole.

Caracterización de la difteria

Un mal diagnóstico en aquella época, no resultaba un hecho que se saliese de lo común, pues surgían enfermedades nuevas a las que los propios médicos debían enfrentarse, estudiarlas y atacar el problema dentro de los conocimientos que poseían. Pero lo que sí resulta producto de la desgracia y la desafortunada casualidad es que el médico que diagnosticó mal a la joven Mary, era el padre de la misma. Éste, ante el miedo de que su mujer sufriera de la misma forma que su hija debido al contagio, decidió tomar ciertas medidas que en aquellos tiempos se consideraban adecuadas y justas.

Mary había llegado a un punto tal, que controlar la enfermedad era prácticamente imposible, los episodios de pérdida de la consciencia aumentaban de forma alarmante, por lo que en uno de esos desvanecimientos ante el prolongado tiempo en el que estuvo la niña inconsciente, y debido a la respiración escasa o casi nula de la niña, el padre pensó que la joven ya había fallecido o como mucho le quedaban escasos minutos. Puesto que dicha enfermedad en aquellos tiempos era bastante grave e intratable, el doctor creyó que la niña ya no volvería a despertar aunque inevitablemente la duda permanecía ante la posibilidad de que un hilo de vida aún permaneciese latente en la muchacha.

Y así sucedió, el padre decidió enterrar a su hija; método que antaño era más común de lo que pueden pensarse; metió en un ataúd de madera a la pequeña Mary no sin antes atarla a la muñeca una pequeña cuerda que pasaba a través de dicho ataúd y subía hasta la superficie para llegar a una pequeña campana que ante el más leve movimiento de la joven, ésta se escucharía y el padre la desenterraría al momento ( tengamos en cuenta y repito ante la posible escandalización de los que puedan estar leyendo esto, que antiguamente los diagnosticos médicos eran pésimos y no se hacían autopsias por lo que el caso de Mary no fue un caso aislado; se llegó a enterrar a mucha gente viva y ésta era la única forma de saber si aún vivían o por el contrario había fallecido ).

Imagen del método de la campana empleado hace más de 300 años

Cuando Mary fue enterrada, y tras los interrogatorios que más tarde se les realizaron a los padres, el padre de la niña inyecto un fuerte sedante a su mujer para evitar que ésta se quedase toda la noche esperando ante cualquier pequeño tintineo de la campana y así evitar que su esposa pudiera sufrir una hipotermia.
Lo que no se podían imaginar ninguno de los dos es lo que vieron a la mañana siguiente.
Según la propia confesión del padre, éste bajó al jardín antes de que su mujer despertase para comprobar que la cuerda continuaba tensa, pero en cambio vio la campana tirada en el suelo y la cuerda rota, inundado por el pánico, desenterró rápidamente a la niña, la cual yacía muerta dentro del ataúd. Lo más macabro de ésta historia es que la tapa de dicho ataúd por dentro se encontraba arañada, rasgada y ensangrentada, muy posiblemente por los intentos que hizo la joven, en vano, para escapar de su tumba; a eso le sumamos que la pequeña había hecho lo imposible por luchar pues sus manos; encogidas por el rigor mortis; se encontraban llenas de sangre, el padre corriendo la sacó de allí cuando observó que la joven no tenía ocho de sus uñas, ( exceptuando las del dedo gordo ) el resto de las uñas estaban clavadas en la madera de la tapa, en un desesperado e inútil esfuerzo por levantarla.

Obviamente en esa época aun no existía la fotografía, por lo que escribieron el caso de forma explícita, pero el padre ante el dolor y el peso de la culpa intentó evitar que este hecho se supiese y se extendiese a cambio de una grandísima cantidad de dinero por la cual se vio obligado a vender su casa y los terrenos que poseía; el matrimonio, el cual no tenía más hijos, se vio en la ruina y la esposa murió un año más tarde debido a la propagación inevitable de la peste por el Norte del país.

Imagen real de la casa en la que Mary y sus padres vivieron durante más de 10 años

A día de hoy la casa es un centro casi obligatorio de peregrinación para todos aquellos amantes del terror forjado con los años, de las leyendas más macabras y del morbo que provoca una desdicha marcada por la desgracia. Dicha casa está cercada, pero todavía se puede observar desde una prudente distancia. Protegido y cuidado, este lugar es el refugio de la tragedia que un día selló el destino de una joven cuya agonía y sufrimiento formarán parte del secreto que entre esas cuatro paredes se guardará para siempre.

Como he mencionado arriba, toda leyenda surge de un hecho real y una vez despejada toda duda de su anterior existencia y su verdadera historia; imagino que os estaréis preguntando prácticamente todos, lo mismo ¿por qué la leyenda nos dice que la joven Mary se aparece en un espejo cuando la llamas?, siento deciros que hoy no os disiparé esa duda, el terror a cuentagotas suena incluso más apetecible. Quizás muy pronto os desvele el motivo de su presencia en la más absoluta oscuridad frente al propio reflejo de todos los que la reclaman, pero por ahora espero que os quede claro que, a veces una historia puede ser tan terrorífica que es casi innecesario tejer una leyenda paralela, aunque ya que ésta existe, por si acaso, yo os aconsejo, que estéis vigilando cualquier tintineo en la oscuridad.
La próxima vez que veáis vuestro reflejo en un espejo, estad atentos porque es posible que alguien más os esté acompañando.

M.Rubar

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