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Como es lógico, en conmemoración por el centenario de la mayor tragedia marítima de la historia, he decidido hacer un post en memoria de todos los que perecieron aquel día.

Vista del Titanic antes de zarpar

Nos remontamos a hace 100 años; época de cambios, de revolución, de avances, de nuevos comienzos y nuevos retos, nos envolvemos en la ilusión de una nueva era. Los inicios del Siglo XX arrancan con fuerza, dejando la huella de un momento inalterable en el tiempo; la Teoría de la Relatividad de Einstein causa un gran impacto inclusive a nivel filosófico, un cambio de mentalidad azota a la sociedad dando a luz grandes avances tecnológicos que se hacen un hueco importante, Henri Ford revoluciona el sistema de producción industrial con un nuevo automóvil, el Nuevo Imperialismo va agotando su existencia dejando paso a lo que sería la Primera Guerra Mundial, la naturaleza también da un grito de recuerdo, dejando claro que no debemos olvidarla ni olvidar el lugar que le corresponde, un tsunami en el Mediterráneo destruye Sicilia y Calabria llevándose la vida de 70.000 personas, la radiactividad, el gramófono, el Tercer Principio de la Termodinámica, la máquina de escribir, el motor de combustión interna, la cámara de fotos, el terremoto de Chicago, la Teoría Cuántica, la conversión de U.S.A como primera potencia mundial, la Unión Sudafricana, la llegada al Polo Sur… .

Es innegable e indiscutible que el comienzo del Siglo XX fue una revolución absoluta en todos los sentidos y todo ésto tan sólo en la primera década de 1900, el hombre comenzaba a aprender de un modo distinto al conocido… a exprimir sus capacidades y su ambición y la búsqueda de un mundo dominado y perfecto se dejaba ver tímidamente.

Pero no nos paremos ahí, aunque ya de por sí con lo recién mencionado podríamos llenar las páginas de un centenar de periódicos, hay algo que causó un impacto tal… que a día de hoy aun se siente el dolor de aquella tragedia. Pasamos una década más y nos remontamos a 1912, nos dejamos arrastrar por la desgracia, el misterio y la codicia y nos embarcamos en la primera y última travesía de una ambición que sobrepasó los límites de la época. Nos subimos al Titanic.

A nivel arquitectónico, a nivel marítimo, a nivel catastrófico, sea cual sea el motivo da la sensación de que éste transatlántico no termina de alejarse de la mente de todos aquellos que por curiosidad o morbo mantienen viva y despierta la historia del Titanic. Yo hablaré de él a un nivel más oculto y no con la necesidad de alimentar más, si cabe, el ansia que se envuelve alrededor de esta historia si no porque existen otros puntos que, quizás por interés, permanecen herméticos ante la sociedad. Y porque, a diferencia de muchos, mi forma de escribir y de dar a conocer las historias que se guardan en el pasado, se desenvuelve entre los misterios que muchos niegan, otros tantos burlan y la gran mayoría desconoce. Pero antes de eso haré un breve repaso sobre los comienzos de este gigante de hierro.

El RMS Titanic (Royal Mail Steamship Titanic) comenzó a construirse el 31 de Marzo de 1909, financiado por la International Mercantile Marine Co.; su construcción duró exactamente 3 años y el 31 de Marzo de 1912 “el insumergible”, con un peso de 46.328 toneladas y más de 20 metros de altura, ya estaba listo para realizar su primer viaje transoceánico.

Las especulaciones, en su mayoría ciertas y documentadas, que se han formado en torno a su construcción, no dejan a nadie indiferente. Desde el mismo momento en que se comenzó a crear la maquetación del transatlántico, sus días quedaron contados. La codicia y la ambición se adueñaron de los deseos de superación y ansia competitiva entre la creación del RMS Titanic y sus hermanos, el RMS Olympic ( del mismo tamaño que el Titanic, conocido como “Old Reliable Of the Seas” -Viejo fiable de los mares-) y el HMHS Britannic ( His Majesty’s Hospital Ship; que se hundió 4 años después, en el Mar Egeo).

RMS Olympic

HMHS Britannic

“Por exigencias del guión”, o mejor dicho para crear una impactante imagen que cubriese la creación de esta bestia marítima se aceleró el tiempo de construcción y, prácticamente obligados, redujeron casi a la mitad el tiempo en que en teoría debería construirse. No contentos con eso, al tener que construir el barco a tal velocidad los materiales tuvieron que ser modificados para su fácil manipulación, por lo que se empleó hierro forjado a mano (mucho más barato y menos estable que el acero). Y no nos podemos quedar ahí, ya que la ambición crecía y aumentaba a medida que la fama de su construcción se hacía eco en todas partes del mundo; en un “cobarde” acto de heroicidad, los arquitectos del Titanic decidieron quitar más de la mitad de los botes salvavidas que tenían pensado colocar, su capacidad era de más de 60 botes, pero decidieron aumentar la zona de paseo de cubierta y dejar tan sólo 20 a disposición de los más de 2000 pasajeros para los que el Titanic tenía cabida.

cubierta de proa con los pasajeros y los escasos botes que se colocaron

Una vez habían terminado su creación, ya estaba listo para su viaje inaugural; y el 10 de Abril de 1912, el gran buque partió de Southampton (Inglaterra), rumbo a Nueva York (Estados Unidos) con 2.224 pasajeros a bordo.

Todo parecía ir con calma y absoluta normalidad cuando el 13 de Abril el Titanic comienza a recibir los primeros informes de la existencia de icebergs más al sur del Atlántico de lo que debería ser su situación. El atardecer del 14 de Abril envolvió al Titanic en un espejo líquido y absolutamente negro, las aguas, sumamente tranquilas, no producían oleaje alguno por lo que detectar la presencia de icebergs sin escuchar el sonido de la marea golpeándolos era muy complicado. El capitán del barco, John Smith, consultó al vicepresidente de la compañía la posibilidad de reducir la marcha para evitar riesgos, pero la negativa que recibió fue rotunda, puesto que debían llegar antes de lo previsto para sorprender a toda la prensa de la gran capacidad que el buque poseía.

A las 23:40 de esa misma noche se produce la tragedia; el Titanic choca contra un iceberg de un tamaño casi tres veces superior al barco, casualmente ninguna de las dos personas que vigilaban la presencia de hielo, no tenían prismáticos puesto que el encargado los había dejado olvidados en Inglaterra.

Último telegrama enviado desde el Titanic antes de su hundimiento

En el umbral que marcaba la media noche entre el 14 y el 15 de Abril, el Titanic comenzó a enviar telegramas de socorro, pero su frecuencia de radio era tan potente, que anulaba el resto de frecuencias que hubiera en todos los barcos alrededor suyo.

La fisura en el lado derecho del barco provocó la rápida inundación de todo el casco, los escasos 20 botes de poco servirían a los pasajeros que permanecían medio congelados en cubierta con el chaleco salvavidas, sólo las mujeres y los niños ( todos de primera clase ) tendrían cabida y posibilidad para sobrevivir. Dos horas después y sin ninguna ayuda del exterior, el Titanic se partía en dos, entre la tercera y la cuarta chimenea se formó una fisura que provocó el levantamiento del buque y su completa división, hundiéndose ambas partes en el fondo del océano ante la mirada de los escasos supervivientes que se encontraban en los botes y los que luchaban por sobrevivir inútilmente en las congeladas aguas del Atlántico, más de 1500 pasajeros perdieron la vida aquella noche.

 Imagen del iceberg de lejos, a la mañana siguiente

Cuatro horas después de que el gran insumergible desapareciera entre las aguas, el buque RMS Carpathia ( dícese que era el que se encontraba más próximo al Titanic ) llegó al lugar de la tragedia y salvó la vida de casi 700 personas.

Ésta es la parte conocida del Titanic, pero… ahora llega lo que nadie o casi nadie, conoce… Bien, ahora es cuando mi pasión por escribir cobra un sentido más profundo. Ahora es cuando realmente, en las próximas líneas os sumerjo en la tragedia.

Nos dejamos llevar por el misterio e intentamos formar este intrincado puzzle. Y para ello debemos dar un pequeño salto en el tiempo y situarnos en el año 1898, 14 años antes del hundimiento. Morgan Robertson, un escritor de tercera, escribió uno novela llamada Futility (Futilidad), una novela que no tuvo apenas ventas, en la que contaba que un barco llamado Titan viajaba por el Atlántico y chocaba contra un iceberg.

Novela original Futility

Morgan Robertson

Dicha novela parecerá una macabra y mera casualidad si no fuera por la multitud de coincidencias que existen entre la historia del Titan y la del Titanic.

  • El Titan tenía 3 hélices, el Titanic también tenía 3 hélices.
  • El Titan tenía una velocidad máxima de 25 nudos, la velocidad máxima del Titanic era de 25 nudos.
  • El Titan tenía una capacidad para 3.000 personas, el Titanic tenía la misma capacidad… 3.000 personas.
  • El Titan tenía una longitud de 268 metros, el Titanic también tenia 268 metros de longitud.
  • Ambos chocan contra un Iceberg en las aguas del Atlántico.
  • El capitán del Titan se llama Smith, igual que en el Titanic cuyo capitán se llamaba Smith.
  • En el Titan mueren 1600 personas porque sólo hay 24 botes salvavidas, en el Titanic mueren 1517 porque sólo hay 20 botes.
  • El Titan posee 19 compartimentos, el Titanic 16.
  • Morgan Robertson escribió en su novela que el Titan se hundía en el mes de Abril, el Titanic acabó hundido en las gélidas agua oceánicas el 15 de Abril.
¿Mera coincidencia y casualidad?, ambas cosas no existen, sólo nos queda pensar y preguntarnos, ¿qué fue lo que se le pasó por la cabeza más de una década atrás a este escritor para ver tan clara y nítidamente una proyección, una macabra visión de lo que 14 años después sucedería?. Para los que puedan llegar a pensar que dicha novela es un burdo truco escrito años después del hundimiento, debo advertirles que cuando se escribe un libro queda inscrito con los depósitos legales de la editorial y en allí se puede comprobar el año y el mes en que se edita y se publica, es decir, Futility se adelantó 14 años a una desgracia que se perdió entre las líneas de dicha obra y que nadie vería hasta la existencia real del insumergible Titanic. El propio autor dejaría escrito poco antes de su muerte cómo fue capaz de narrar dicha novela. Según Morgan tenía continuos sueños en los que veía como un enorme buque chocaba contra un iceberg y se hundía en el océano, mientras una especie de macabro y gélido cementerio flotaba sobre el profundo océano y las voces de un eco lejano le gritaban “Titan”.
Juzguen ustedes mismos, pero antes de hacerlo, déjenme que les cuente otro de los misterios que se hundió con el Titanic hace ya 100 años.

¿Se esconde la “conspiración” detrás de desgracia?

Se dice, y poco falta para que se demuestre ( pues los 100 años de secreto oficial están a punto de vencer y todo lo que se debe saber sobre el Titanic se sabrá en escasos meses ), que entre las ruinas de lo que en su día fue el buque más lujoso que existió se esconde un inmenso tesoro de lingotes de oro y plata procedentes del banco de Inglaterra. Se tiene consciencia de que existen declaraciones en los archivos oficiales británicos sobre el contenido de dicho tesoro y cuál era su destino ( repito, pronto se sabrá cuando venza el secreto oficial ). Se cree que, estando a escasos dos años de la Primera Guerra Mundial y con la ya palpable tensión que se estaba viviendo en Europa, dicho cargamento sería enviado a Estados Unidos con la intención de pagar un gran suministro de armamentos para el Reino Unido. Una compra que no interesaba, entre otros, a Alemanía.
Existen variar teorías, y lo más increible es que la teoría más intricada e inverosimil está recogida en documentos oficiales de archivos secretos del Khaiser de la época como una de las teorías más posibles en cuanto al hundimiento del Titanic, que desinteresadamente y bajo los mandatos del gobierno Alemán, un iceberg fuera remolcado hasta la ruta de viaje por la que el buque pasaría hasta llegar a Nueva York. No olvidemos que el iceberg que chocó contra el Titanic se había desplazado más de lo normal alejándose demasiado de la zona en la que se produce la formación de hielo. No sólo eso si no que era el único iceberg que había justo en el camino por el que el Titanic debía pasar.
Las corrientes frías quedaban mucho más arriba de su situación y como se observa en la imagen superior, el tamaño ha disminuido en consideración con lo que era la noche anterior debido a que, a pesar de estar el agua congelada, las temperaturas no eran las propicias para que un bloque de hielo mantenga su tamaño original, por lo que un iceberg por sí sólo es, cuanto menos, extraño. Sin contar con que el Capitán Smith modificó su rumbo incluso más de lo pensado para bordear la zona de hielo. Además en esa teoría oficial se dice que a parte de dicho remolque del iceberg habría un submarino de las fuerzas armadas alemanas las cuales habrían sido las encargadas de lanzar un torpedo al Titanic en el momento del accidente ( que no habría sido tan grave ) provocando su hundimiento.
A eso debemos sumarle que existen ciertos orificios de gran tamaño ( el más pequeño de medio metro de diámetro ) en la zona del casco, ( y cualquiera que investigue un poco puede dar con las imágenes ), pero además curiosamente el metal estaba doblado de dentro hacía afuera… en un principio se dijo que la causa de dichos orificios se produjo por la explosión de la zona de calderas, pero investigaciones posteriores una vez se ha podido observar el Titanic por dentro se ha visto que la sala de calderas está completamente intacta, por lo que la teoría de dicha explosión ha quedado descartada.
Además, debemos añadir que existe una “casual ó causal” omisión de socorro hacia el Titanic, en el momento del hundimiento el RMS Carpathia no era el barco más próximo a la tragedia pues estaba a más de 33 millas del buque, en cambio había otro barco, el SS Californian, que se encontraba a menos de 10 millas del Titanic, es más, estaba a la vista de éste, ( si el Californian hubiera llegado a tiempo en el momento de la tragedia prácticamente casi nadie hubiera perecido en las aguas aquella noche ).
El arquitecto y el armador de dicho barco, no subieron a él en su viaje inaugural, ambos contaron que varias semanas antes sus sueños se cubrieron de premoniciones y terribles visiones en las que veían como el Titanic se hundía en el agua dejando miles de muertos, ¿cierto?, o ¿quizás ambos sabían algo más y no quisieron arriesgar sus vidas montando en el viaje más importante, el viaje inaugural del buque más lujoso de la historia?.
Y para poner un broche final a esta especie de conspiración “no oficial por el momento” contra el insumergible. Los supervivientes del hundimiento ( incluídas personas de la propia tripulación con conocimientos navales ) afirman haber visto aquella noche un barco ( mucho más pequeño ) que se encontraba a escasas 5 millas del Titanic; nadie sabe qué hacía ahí, con qué fín estaba tan cerca, por qué no fue a auxiliar, ni quién lo tripulaba.

esquema de la situación de los tres barcos la noche del hundimiento

No puedo decir que aquí se termine la lista de misterios que guarda el Titanic bajo aquellas aguas; quizás algún día retome este tema y os desvele nuevos secretos, o quizás, antes de que eso suceda, el secreto oficial salga a la luz y por fin se sepa todo aquello que la sociedad desconoce. Pero por ahora os dejo paseando por este lujoso barco con una pregunta, ¿hasta donde llega la ambición del ser humano?.
Es curioso pensar que ahora sólo aquél inmenso y oscuro enemigo que sumergió consigo tantas vidas hacia lo más profundo y congeló el tiempo para siempre entre las paredes de ese buque, sea el único que conozca las respuestas de unas preguntas que llevan años produciéndose en la mente de muchos.
Pero no puedo despedirme sin antes hacer un alarde de humildad y empatía y rememorar al capitán del gran transatlántico. El capitán Smith, por encima de novelas, por encima de conspiraciones y por encima de cualquier otra cosa, hay algo que no debemos olvidar; y eso es el coraje, la fuerza y el sentido del deber que tenía este hombre como patrón del barco. Un hombre que, destrozado por la tragedia que entre sus manos contemplaba con impotencia, supo actuar en todo momento con la cabeza fría y ante la terrible escena que impotente estaba viendo, con alma de héroe y en un último y frustrante apoyo moral con todas las víctimas que ante sus ojos agonizaban, se dirigió al puente de mando esperando a que la fuerza del océano reventase la cabina y se hundiera con el Titanic bajo las funestas aguas que sellaron su tumba.

Capitan John Smith 27 Enero 1850 – 15 Abril 1912

reloj recuperado del Titanic medio Siglo después

Lo que un día fue construido con el sobrenombre de “el insumergible…” terminó reposando en las negras y profundas aguas que cubrieron el silencio del hierro forjado como ejemplo y resultado de la avaricia y el poder del ser humano…. un lujo que arrastró miles de víctimas consigo. Ya nada ni nadie podrá enmendar los errores que marcaron una tragedia bajo las oscuras y gélidas aguas del Atlántico. La inmutable desgracia detuvo el tiempo y sesgó las voces de los que ahora permanecen dormidos entre lo restos de lo que un día se creyó “insumergible”. Sólo el tétrico silencio del mar en calma guarda los auténticos secretos de aquellas personas que vivieron sus últimos segundos con la certeza de que su destino se estaba sellando sumiéndose en la más absoluta oscuridad. El viaje, había terminado.


M. Rubar

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